El Rastreo de contactos: patria o muerte, venceremos.

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OPINIÓN

Por Eugenio Hopgood Dávila

Las palabras de los doctores Cruz y Reyes me cayeron como una pedrada en el estómago y la mente se me congeló momentáneamente como efecto de la incredulidad. Le habrá ocurrido a la mayoría de los que estábamos escuchando. Con una franqueza pasmosa, estos dos médicos del Task Force Médico que lidera los esfuerzos para defender al Pueblo de la pandemia del Covid-19, admitieron que no se está haciendo el rastreo de contactos de los pacientes. 

De hecho, yo todavía padezco cierto síntoma de negación psicológica ante tal aseveración. Quiero pensar que es deficiente, que no se ha hecho de la forma más sistemática, pero que se ha hecho algún tipo de rastreo aunque sea parcial de los contactos de estas personas que han dado positivo a las pruebas. Pero las palabras fueron bastante claras. Tienen datos de los pacientes pero no los necesarios para hacer el rastreo de los contactos. Todas las autoridades sanitarias del mundo y de Puerto Rico saben que la búsqueda de las personas que han estado en contacto con pacientes infectados es indispensable -es medular, dijo Reyes- para poder controlar un brote o epidemia como la que anda haciendo estragos por la mayoría del planeta y ya invadió nuestra tierra y un número indeterminado de nuestros cuerpos.

Sólo cien casos había el sábado confirmados y el gobierno de Puerto Rico ni sus autoridades de salud pública habían podido levantar la información de estos casos para poder saber quiénes son, advertirles, vigilarlos, aislarlos y hacerles pruebas y evitar que sigan multiplicando los contagios.

La parte, digamos, esperanzadora del asunto, nos informaron los doctores, es que en la semana y un poco más que lleva este Grupo de Tareas en funciones, han desarrollado un sistema de vigilancia rápida, que debe comenzar este mismo lunes 30 de marzo -esa es la meta dijo Cruz- mediante el cual podrán obtener y recibir esta información completa desde laboratorios, hospitales y del aeropuerto LMM, procesarlas diariamente y darle seguimiento y manejo a estos contactos, es decir a las personas que hayan estado cerca de los pacientes durante cierto tiempo antes de que mostraran síntomas. Se adiestró a varias decenas de estudiantes de Salud Pública para que colaboren en esta tarea junto a los epidemiólogos regionales y su personal.

Pero volvamos a las expresiones de los miembros del Task Force para que esté claro que lo increíble es cierto. Dice el doctor Juan Carlos Reyes, líder del comité epidemiológico del Task Force, que con los procedimientos que había los epidemiólogos regionales estaban “haciendo lo que podían”,mientras que el director del MTF, Dr. Segundo Rodríguez Quilinchini sostuvo que el sistema que había era “deficiente”. Reyes dijo que han “montado todo un sistema de vigilancia epidemiológica en una semana y el “tracing” (rastreo)  depende de que eso funcione. Vamos a comenzar eso la semana que viene”. Mientras, el virus regándose como pólvora y multiplicándose. 

Las palabras de la dra Cruz Correa son más angustiantes aún por su franqueza (aunque debe quedar claro que sí, que esa franqueza es necesario junto con la acción): “De estos primeros 100 casos estemos claros que esta información de estos casos sólo vino con algunas variables que son importantes. Tenemos 100 confirmados pero no tenemos todos los detalles que son necesarios para hacer el “contact tracing”. Eso que dice el documento lo único que tenemos son detalles limitados de estas cien personas. Luego pasó a decir que parte de la información que no se tiene pero que se va a recibir con el sistema de vigilancia rápida que más nos vale que empiece este lunes, como nos dijeron que era la meta, incluye datos tan elementales como “dónde vive, su teléfono y cuando comenzaron los síntomas”.

O sea. Cuando yo voy a hacerme unas pruebas rutinarias de sangre en el laboratorio o en el hospital, allí queda mi número de teléfono mi email, el de otro familiar que pueda recoger resultados, ahí está posiblemente mi dirección y si es en hospital, de seguro está. ¿Cómo es que no pueden tener la información básica de un teléfono, donde al menos se puede conseguir a la persona, si puede hablar o a algún familiar cercano?

Pensemos. Cinco vendedores de un call center para promover cualquier servicio hacen más de cien llamadas diarias cada uno y consiguen entre todos cien personas a quienes toman unos datos generales. Un periodista en un día de trabajo podría estar haciendo sobre 20 llamadas telefónicas y enviando decenas de correos electrónicos para conseguir datos de diversas fuentes. Pero entonces todo un Departamento de Salud no tenía forma de hacer una fracción de eso en el momento más crítico de salud pública, que tiene el potencial de cobrarnos más vidas que las miles que nos dejó la ineficiencia y la corrupción gubernamental luego del huracán María. 

El exsecretario de Salud Dr. Rafael Rodríguez Mercado y la exepidemióloga del estado Carmen Deseda, deberán en su momento, responder por todo este fiasco de la salud pública que ha costado y costará gran sufrimiento y pérdida de vidas mientras el ex secretario, devoto y protegido del clan Rosselló, junto a su mano derecha, Mabel Cabezas, le daba libre pasaje al toma y dame de influencias de los Velázquez Piñol y sus secuaces, donantes y amigos del alma.

Incluso uno piensa que este grupo de médicos distinguidos que ahora dirige la guerra contra la epidemia desde el Task Force- pudieron haber reaccionado de forma aún más ágil y mientras algunos se dedicaban a la tarea crucial de elaborar este sistema de vigilancia, alguien allí, con un equipo de menos de diez personas, pudo haber hecho unas entrevistas mínimas y averiguar dónde viven esos pacientes positivos y con quién han estado, sobre todo cuando al entrar ellos en funciones el 19 de marzo el número de positivos era sumamente bajo aún. Mi única esperanza con esta situación es que al menos, la implantación de la cuarentena haya propiciado que muchos de estos contagios de los contactos de los positivos a nuevas personas se hayan quedado dentro de cada casa y no multiplicándose aún más en la calle y la vida rutinaria.

Dicho esto, entiendo que hay que depositar la mayor confianza posible en este Grupo de Tareas o Task Force porque ellos llegan desde el mundo de los expertos profesionales y académicos, están entre lo mejor del país para atender esta epidemia y defender al Pueblo, y mucho peor sería si estuviéramos sujetos a la burocracia del Departamento de Salud, sus batatales, sus corrupciones y su absoluta falta de agilidad. 

La gobernadora Wanda Vázquez habrá incurrido en conductas más que cuestionables en su gestión y como secretaria de Justicia, le habrá hecho lo que en lengua boricua llamamos una puercada a la exsubsecretaria de Justicia, Dra. Concepción Quiñones, destapándose aún más focos de corrupción en el Departamento de Salud como en tantas otras agencias, y estará buscando sacar brillo político en el asunto. Perfecto. Pero sí tuvo la iniciativa correcta de nombrar a este equipo de expertos para liderar la batalla que nos ocupa. Así que me rehuso a enfrentar esta situación como “pro-Wanda” o “anti-Wanda” o con otros ribetes. Ahora es un asunto pro-Puerto Rico y ella nombró generales excelentes para esta batalla.

Según lo veo y siento, ellos son ahora mismo nuestros médicos y están dando la lucha, independientemente de las luces y sombras que haya como en cualquier otra entidad. Es tiempo de enfocarnos en lo importante y eso es nuestra supervivencia, la supervivencia de nuestra gente vulnerable y de alto riesgo que son o debería decir, somos muchas. 

Son tiempos aciagos. El exdirigente del equipo nacional de baloncesto Flor Meléndez ha anunciado que dio positivo al Covid-19. Mi hermano seguramente tiene su teléfono. Los estudiantes de salud pública que estarán mañana lunes -y de verdad que espero que empiecen mañana- llamen a Flor para que les diga todos sus contactos y la información que deben saber. Mañana se espera que salgan unos 35 casos positivos adicionales, de acuerdo al ritmo de crecimiento que esto lleva, pero hay 127 casos de atraso en el rastreo. Deben reclutar al menos 200 estudiantes más, de periodismo, de ciencias sociales, trabajo social, de derecho, todos ellos están adiestrados para hacer preguntas y obtener información. No se limiten a los de Salud Pública. 

También deben llamar este mismo lunes a la Rincón Christian Academy, hablen con los directores. Vuelvan a hablar con el agente Mercado del cuartel de Rincón. Su esposa Lissette, la tercera persona fallecida por el Covid en la Isla, era profesora en ese colegio. Mercado le dijo a un reportero que ella trabajó hasta el 13 de marzo allí y comenzó a sentir síntomas el lunes 16. Es altamente probable que hayan niños de esa escuela y compañeros de trabajo de ella contagiados. Ahí le acabo de dar los datos iniciales de un caso complejo. Mucha atención se le ha dado al cuartel de Rincón, donde labora Mercado desde que se supo que murió su esposa, hubo rastreo y pruebas a los guardias allí, cierre y desinfección del cuartel. Pero cuántas familias de Rincón y Aguada están sin atender, sin ser rastreados, niños que pueden convivir con sus abuelos, como tantos o que pueden tener condiciones de salud, sin saber qué hacer, tal vez asintomáticos, cuarentenados y contagiando a sus propios familiares. Increíblemente esto salió publicado en un diario del país y no se sabe que nadie se haya encargado del asunto, ya que por tratarse de una maestra de escuela, sus contactos y posibles contagios son muchos. 

Mi gente esto es una guerra o equivale a una guerra. Somos muchos los que tenemos seres queridos frágiles en nuestro entorno y sabemos que esto arrasa aunque tengan mejores probabilidades de supervivencia, con algunos que no son tan frágiles. Vamos a enfocarnos en sobrevivir personal y colectivamente y salvar a los nuestros. El panorama de las pruebas se está ampliando porque las pruebas están llegando. Hay un millón cuatrocientas mil pruebas ya compradas y encargadas a empresas chinas que tienen el nivel necesario. Si el gobierno de Estados Unidos hubiese permitido que compráramos esas pruebas fuera de Estados Unidos como ya estamos haciendo -desde el principio- porque los canallas lo tenían prohibido, estaríamos ya superblindados de pruebas moleculares, rápidas y de todo tipo. Ahora mismo, las pruebas no están escaseando, como ocurría hace una semana. Yo tengo que tener confianza en mis médicos.  Al igual que a mis médicos personales, hay que cuestionarlos también y fomentar la más clara comunicación, pero este caso es más parecido al de los soldados, en medio de un bombardeo y estamos heridos.

No hay tiempo para hacer muchos cambios y buscar otros expertos médicos que los que tenemos ahora a cargo. No puede haber mas cambios de generales y comandantes porque las balas y los misiles nos zumban cerca de los oídos. Es el tiempo de la vigilancia rápida y el rastreo eficaz que comenzaría mañana. Lo que resta es que nosotros nos quedemos en casa y que se obligue a la gente a quedarse en casa. No es tiempo de changuerías. Ante la falla inmensa de los otros factores por las deficiencias que ya existían en el gobierno, en el sistema de salud, ante la veda criminal que nos impuso EEUU para gestionar pruebas y equipos afuera, esta cuarentena es lo que nos ayuda a compensar por tales fracasos que ya estaban ahí como caldo de cultivo para la calamidad. 

Luego ajustaremos cuentas con los que han fallado. Tomar nota y no olvidar. Ahora a remar para salvarnos. La cuarentena disciplinada es el remedio que podemos hacer nosotros mismos mientras se reclama por los equipos protectores necesarios para nuestros servidores de primera línea, principalmente nuestros trabajadores de la salud y por las medidas sociales y económicas que protejan a los pobres y las clases medias del hambre y la debacle económica. Y ahora a agarrarnos mental y emocionalmente bien en los próximos días porque esto se va a poner mucho peor.  Unidos (y distanciados) venceremos. La guardia en alto. En estos días patria o muerte tiene un nuevo sentido.