Todavía a ciegas para predecir el curso de la epidemia

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Photo de iStock

(Este artículo es un trabajo colaborativo entre InfoClave y Puerto Rico Te Quiero y se publica simultáneamente en ambos medios.)

Por Eugenio Hopgood Dávila

Las proyecciones estadísticas de lo que Puerto Rico estará enfrentando las próximas semanas en la epidemia del Covid-19 han variado entre el fatalismo y la falta de transparencia. El consenso entre dos expertos en bioestadísticas consultados por InfoClave es que no se han obtenido datos suficientes para hacer predicciones válidas.

En ello coincidieron, de forma enfática, el doctor Rafael Irizarry Quintero, profesor de bioestadísticas de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, y la doctora Mayteé Cruz Aponte, experta en bioestadísticas y epidemiología de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Cayey, ambos entrevistados por separado el pasado 1 de abril. 

 “En mi opinión, con los pocos datos que tenemos en Puerto Rico no se pueden generar proyecciones útiles”, sostuvo Irizarry, quien es considerado una autoridad mundial en su especialidad.

“Los modelos matemáticos usados en la epidemiología de enfermedades infecciosas nos permiten simular los distintos escenarios que ocurrirían bajo diferentes supuestos y sí, nos permiten saber cuándo será el pico, pero tenemos muy pocos datos para cotejar si estos supuestos son realistas y hacer este tipo de predicciones”, explicó. 

El Grupo de Tareas Médico (Task Force) que asesora al Gobierno en la lucha contra el Covid-19 había informado el pasado 28 de marzo que las proyecciones de su equipo colocaban el pico de la epidemia para el 12 de abril, fecha después de la cual, podría comenzar a estabilizarse y eventualmente descender la propagación de casos. Cuatro días después se indicó que el pico se alcanzaría mucho más tarde -en torno al 12 de mayo- y posteriormente (3 de abril) el secretario de Salud, Lorenzo González y el grupo técnico indicaron que su nueva proyección sitúa el pico de la epidemia en cualquier momento entre el 15 de abril y el 8 de mayo o incluso más tarde. 

De otra parte, el 25 de marzo, el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) reportó que el Task Force Médico asesor del gobierno proyectaba entre 16,000, en el escenario más conservador, y 20,700 muertes, en el peor de los casos. El doctor Reyes, epidemiólogo y bioestadístico principal del Task Force, confirmó haber ofrecido esas cifras pero refutó parcialmente la interpretación al plantear que ese rango completo de 16,000 a 20,700 muertes era lo que ocurriría de no haberse tomado oportunamente, como se hizo, las medidas de cuarentena en todo el país. No reveló cuál era el número de muertes esperadas si la cuarentena surtía efecto y se corregían las fallas iniciales del Departamento por su deficiente sistema de vigilancia epidemiológica. 

Mientras, la proyección elaborada por el demógrafo Raúl Figueroa en la que se centraba el artículo del CPI, predecía la muerte de unas 27,000 personas por el Covid-19 en los próximos 12 a 18 meses en la Isla. Según dichas proyecciones, la mortalidad podría llegar a 58,000 en el peor de los casos, tomando como ejemplo a Italia, donde la población envejeciente es alta, igual que en Puerto Rico.  

“No tenemos datos completos ni pruebas suficientes ni se comenzaron a hacer las pruebas a tiempo”, sostuvo la doctora Cruz Aponte en la entrevista con InfoClave al referirse a estos pronósticos catastróficos. 

“No podemos hacer proyecciones asumiendo que va a seguir un crecimiento exponencial debido a las medidas del distanciamiento social que se han tomado. Eso cambia un poco la curva y no vamos a ver el beneficio de eso hasta dentro de dos o tres semanas”, dijo.

El gobierno ha admitido que no ha logrado recopilar datos cruciales como lo son: el número de los pacientes recuperados, los hospitalizados, los graves y la cantidad de los llamados contactos que han tenido los pacientes positivos, ni cuando comenzaron los síntomas de los pacientes, entre otros. 

La investigadora de la UPR sostuvo que el “período de incubación son dos semanas y no podemos saber cuántos casos hay en la calle ahora mismo”. Cruz Aponte recordó que los primeros casos en que hubo constancia de la presencia del virus en la Isla ocurrieron el domingo 8 de marzo. Estos fueron el Día Nacional de Salsa en el estadio Hiram Bithorn de San Juan, donde acudió un médico panameño que posteriormente murió a causa del Covid-19 y la visita del crucero Costa Luminosa, donde una turista italiana fue atendida aquí y murió luego por la enfermedad. Cerca de 1,700 pasajeros, entre los cuales podía haber varios positivos, estuvieron un día completo paseando por el Viejo San Juan. De hecho, varios pasajeros de ese crucero han muerto por el Covid-19. 

 “Los catorce días de incubación pasaron el 22 de marzo y los que se enfermaron en esos eventos pueden haber comenzado a tener síntomas ahora a partir del 22 marzo y estimo que esos ahora están más enfermos, más críticos esta semana (del 30 de marzo al 5 de abril)”, indicó la docente universitaria. 

“No podemos decir que el pico es esta semana o la otra porque no sabemos cuántos casos secundarios van a ser causados por esos primeros casos y no podemos determinar hasta que se hagan muchas más pruebas”, agregó. 

La científica indicó que además de algunos asistentes al festival de salsa, en esa primera ola de casos primarios pudieron haberse contagiado empleados de la industria hotelera y turística, taxistas, empleados de restaurantes y comercios que hayan estado expuestos a pasajeros positivos del Costa Luminosa y a viajeros infectados que hayan estado llegando de Estados Unidos y Europa por vía aérea.

Por su parte, el doctor Irizarry ofreció un ejemplo de lo difícil que es hacer proyecciones predictivas en esta etapa y de la gran variedad en los resultados que pueden producirse, según muchos factores, aunque las cifras iniciales sean parecidas. Irizarry comparó las cifras de casos en los estados de Massachussets y Nueva York entre el 9 y el 13 de marzo y observó que son cifras “parecidas a las de Puerto Rico” entre el 28 al 31 de marzo (donde se reportaron 100, 127, 174 y 239 casos confirmados). 

“En Massachusetts tuvimos 92, 92, 95 y 123 casos del 10 al 13 de marzo. Hoy, casi tres semanas más tarde, hay 6,620 casos confirmados y 89 muertes”, apuntó.  “En Nueva York tuvieron números parecidos: 142, 173, 216 y 216 casos confirmados, del 9 al 12 de marzo. Hoy tienen 75,795 casos confirmados y 1,550 muertes: doce veces los casos de Massachusetts”, agregó.

Viajeros añaden incertidumbre a la predicción sobre la curva epidémica

La doctora Cruz Aponte dijo por su parte que “es difícil saber cuándo empiece a bajar la curva porque, entre otros factores, nos afecta el hecho de que en Estados Unidos todo está bastante caótico y sigue llegando gente al aeropuerto Luis Muñoz Marín y no sabemos si los asintomáticos que llegan por ahí, si están saludables o incubando”.

¿Y si les pudiéramos hacer pruebas a todos los pasajeros que entran al país, aunque sea una prueba rápida de anticuerpos como las que el gobierno ha encargado hasta dos millones?

“Un rapid kit a todos al llegar al aeropuerto sería genial, pero es como en un mundo ideal porque no creo que necesariamente vamos a tener ese número de pruebas disponibles”, respondió la especialista en matemáticas aplicadas a la epidemiología. 

Al momento el Gobierno de Puerto Rico lleva a cabo una vigilancia en el aeropuerto que consiste en detectar personas que llegan con fiebre o síntomas evidentes y hacerles pruebas a esos. La Orden Ejecutiva (OE 2020-030) de la gobernadora Wanda Vázquez promulgada el 30 de marzo, le ordena a todo visitante o residente que llega al país mantenerse en estado de cuarentena y aislado por un período de 14 días. En caso de personas que se alojan en hoteles y hostales, éstos no podrán salir de sus habitaciones o apartamentos a las áreas comunes durante los 14 días. 

Esta normativa podría mitigar en alguna medida el problema causado por la entrada de casos asintomáticos planteada por Cruz Aponte, sin embargo, es una medida que descansa casi totalmente en la responsabilidad individual del viajero, ya que no hay una fuerza policial capaz de garantizar su cumplimiento. La Orden Ejecutiva tampoco especifica que los que están llegando a casas de familiares deban de aislarse en un cuarto sin contacto con los demás miembros de la familia, una situación que, en todo caso, dependería exclusivamente del individuo.

Tres semanas sin rastreo efectivo de los contactos de los contagiados

Sobre las medidas de rastreo de contactos y diversos niveles de cuarentena, Irizarry nos refirió a una investigación científica realizada por un equipo de varias universidades chinas con la colaboración de Harvard, aún no publicada, la cual describe cómo estas estrategias lograron reducir los contagios en Wuhan, la ciudad donde surgió la pandemia. De acuerdo al estudio, el índice de reproductividad, (es decir, el número promedio de personas a las que cada paciente positivo contagia), se redujo de 3.86 a 0.32 luego de implantarse las medidas, logrando prevenirse el 94.5% de los contagios.

Por su parte, la doctora Cruz indicó que el proceso de rastreo de contactos se está haciendo de un modo “extremadamente incompleto, si es que se está haciendo algo”. El sistema y la ejecución de rastreo de contactos por el Departamento de Salud (DS) ha sido descrita por el propio secretario de Salud como “deficiente” y a partir del 3 de abril es que se ha comenzando a implantar un nuevo plan de vigilancia y rastreo de contactos a cargo del epidemiólogo David Capó, contratado esta semana por el DS para esa función. 

“Cuáles son sintomáticos y los asintomáticos… no sabemos, y pueden seguir esparciendo el virus sin saberlo”, sostuvo Cruz Aponte. Hay datos (internacionales) que apuntan hasta un 40% a 50% de asintomáticos y eso hace más importante el rastreo”, señaló la experta, quien hizo su doctorado en la Universidad del Estado de Arizona.

Puerto Rico: menos pruebas que en todos los estados de Estados Unidos

Una de las fallas que se han planteado en la lucha contra el Covid-19 en Puerto Rico es el número relativamente bajo de pruebas que se han venido haciendo a la población. Al principio de la epidemia local el Departamento de Salud seguía instrucciones del CDC federal de que sólo se hicieran pruebas a personas con historial de viaje, lo cual no permitía detectar el inicio del contagio comunitario. 

Sin embargo, la cantidad de pruebas y la capacidad para procesarlas ha ido aumentando significativamente. Para el 24 de marzo, cuando ya sumaban a 39 los casos positivos, se habían hecho apenas 349 pruebas en el país, una cantidad menor a las 445 pruebas que se hicieron en un solo día, reportadas el 3 de abril.

“Puerto Rico está más o menos por el medio entre todos los países del mundo en cuanto a pruebas realizadas”, sostuvo el doctor Irizarry. “Pero, usando datos de ayer (31 de marzo), Puerto Rico ha hecho menos pruebas per cápita, 400 por cada millón de habitantes, que cualquier estado en Estados Unidos. El estado con más pruebas a esa fecha era Nueva York con sobre 200,000 pruebas, que equivale a 10,000 por cada millón de habitantes”, agregó el bioestadístico egresado de la Universidad de Puerto Rico y doctor por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

Irizarry coincidió con el estimado que se usa en Puerto Rico de que existe hasta diez casos reales por cada caso confirmado. “Eso es lo que veo en la data mundial”, dijo al indicar que sólo entre el 10% y el 35% de los casos reales se confirma con pruebas positivas. “Sabemos que hay muchos casos que no descubrimos si sólo le hacemos pruebas  a gente que va al hospital porque muchos, especialmente los jóvenes, no van al doctor por esto, pero igual pueden regar el virus”, agregó. 

Sobre la dinámica entre la cantidad de pruebas y el aumento de casos observó que “mientras más pruebas se hacen, más casos positivos se van a detectar pero mientras más pruebas están disponibles más liberalmente se le hacen a personas que no tienen todos los síntomas, lo cual conlleva a tasa de positivos menor”, explica el especialista.

“Esto no necesariamente quiere decir que están bajando los casos, más bien que simplemente estás haciendo más pruebas totales y por ende, más personas sin el virus”, agregó.

Por su parte, Cruz Aponte concurre en que es necesario aumentar significativamente la cantidad de pruebas ya que “en la medida en que haya menos pruebas pues pensamos que habría más casos sin detectar”. Pero apunta que, “no hace falta comprar tres millones de pruebas para hacerlas a toda la población, lo que tiene que hacerse es un rastreo efectivo y mitigar la epidemia.”

El secretario González estima que se estarán haciendo más de 500 pruebas diarias. Además, se han recibido unas 3,500 pruebas rápidas importadas de China, de las que detectan anticuerpos al virus y que detectan positivos si se hace de cinco a seis días después de haberse contagiado el paciente. El Task Force ha anunciado que se hizo una orden por 1.4 millones de estos kits de los cuales 200,000 vienen en camino y el resto esperan que llegue -aunque no es seguro- antes del 12 de abril.

Clave la cuarentena para evitar la saturación hospitalaria

Una de las mayores preocupaciones en cuanto a la epidemia en Puerto Rico es la capacidad de camas y equipo hospitalario para atender a los enfermos y la posibilidad de que se saturen los hospitales. Se estima que hay sobre ocho mil camas de hospital y el 28 de marzo el Task Force informó que había seis mil disponibles ese día. El nivel de ocupación de camas informado por el secretario de Salud el 3 de abril era de 32% y se están habilitando hasta 60 salas de aislamiento en el Hospital Universitario Ramón Ruiz Arnau (HURRA) de Bayamón, según el secretario de Salud.

El país solo cuenta con unos 500 ventiladores mecánicos, cruciales para salvar vidas y el Task Force Médico ha informado que espera recibir 380 adicionales en las próximas semanas. Otra orden de 2,800 ventiladores es la que se ha hecho a través del gobierno de Estados Unidos y esa no tiene fecha de llegada previsible ya que todos los estados compiten por obtenerlas. 

Preguntamos a los entrevistados qué implicaciones tiene este número bajo de camas y ventiladores en cuanto a la cantidad de casos, sobre todo graves y las muertes que podemos esperar.

“El porcentaje de la población que es mayor de 60 años en Puerto Rico es altísima (27.4% según el Censo a 2018, 972,000 personas). Esto es preocupante pues lo que sí está claro de los datos es que este virus afecta este grupo demográfico mucho más que a otros”, sostuvo Irizarry. “Nota que de tener un brote como el de Nueva York, en un país con la demografía de Puerto Rico, se van a necesitar más camas pues los mayores de 60 son mucho más propensos a necesitar camas”.

No obstante, en cuanto a las variadas proyecciones del Task Force Médico y la que apuntaría a un escenario de 27,000 hasta 58,000 muertes, basado en comparaciones de la letalidad en Italia con una población envejeciente similar a la de Puerto Rico, Irizarry recalcó que “en mi opinión, todavía no tenemos suficientes datos para poder hacer predicciones como estas”. 

“Unas 58,000 muertes”, añadió, “es una predicción bien, bien alta, de casi 2% de la población. O sea, de tus 500 amigos, se morirían de ocho a doce. En Estados Unidos el 2% sería más de 6 millones de muertes, así que esperemos que el modelo que generó esa simulación no sea realista”, indicó Irizarry.

Por su parte, la doctora Cruz Aponte reconoció que independientemente de las gestiones que se hagan para aumentar la capacidad de camas y equipo existe el riesgo de que el sistema se sature aumentando así el número de muertes. “Por eso es importante el distanciamiento social, porque se controla el número de enfermos mientras la gente no se esté mezclando; eso es importante porque así tenemos mejor probabilidad de poder atender a la población que se enferma sin saturar el sistema”, terminó diciendo la especialista.